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sábado, 9 de julio de 2011

Ayer Te Fuiste (a Facundo Cabral)


Ayer te fuiste sin pedirnos permiso.
Qué carajos!  Tampoco lo pidieron ellos,
los sicarios,
los que intentando hacer daño a uno
hirieron a todos nosotros.
Nosotros que aprendimos de ti los colores del dolor,
la esperanza de los sueños,
el joder de los jodones,
el joder de los jodidos,
la agonía de la vida,
todo con música y titiritando de poesías.
No te tocaba irte, ahorita no, quizás más tarde
como nos toda a todos nosotros,
a tientas, peleando, luchando, gritando y pataleando.
Tú te fuistes quizás hasta sin darte cuenta.
Nosotros, que ahora nos damos cuenta
debemos continuar la música 
y la poesía.
Tamaño encargo nos dejas, Facundo,
caramba, que ya demasiado pesada nos es la vida.
Pero en tu nombre la seguimos y junto a ti
ahora está Mercedes que hoy, en su cumpleaños, te da la bienvenida
donde quiera estés o vayas.
Nosotros nos quedamos aquí, Facundo,
pensando en ti.
Capaz que tú, en la muerte,
estarás mejor que nosotros, los que estamos en la vida.
Con toda la fuerza de la muerte y de la vida
te mando un beso y diez abrazos, de este lado del universo.
Y junto a mi hay millones más.
Prepárate, somos muchos, somos más,
los que te amamos en vida y ahora, te amamos en la desvida.

sábado, 1 de enero de 2011

Palabras


Adónde fueron las palabras que fugazmente reposé sobre el papel
de tu piel
se fueron con el trazo perfumado de la mariposa que esta mañana
compartió nuestro lar
o quizás no tuvieron tiempo de secarse
y se esfumaron
como los recuerdos de cosas que dijiste
y ya no son.
Se escondieron quizás debajo de la almohada
que escuchó tus gemidos
bastaron ojos prendidos en el éxtasis de ese amor
para descubrirlos
soñando, jugando, riendo, llorando; en fin,
palabras que no se las lleva el viento
sino que vuelven una y otra vez
que se prenden y se apagan
como el trino que escuché esta misma mañana
desde muy dentro hacia muy afuera
las palabras que tus dedos encribieron
en mi piel
y esas sí que no se pueden esconder.

Olas


No es tan difícil sentirse pequeño
basta acercarse al horizonte eterno del mar
caminar el sendero que se borra con cada ola
abrazar el viento que viene y que se va
constantemente.
Es igualmente fácil perderse en un pensamiento
el returno de sueños diurnos
fantasmas de ilusiones nocturnas
que queman surcos de emociones
entre nuestros dedos.
Lo mismo dá si vienen o van
si se acercan o se alejan
cada una lleva un toque de piel
se nos va un poco de sudor, de calor
en su retorno al mar.
Hay vida mientras las olas continúen
su vaivén inclemente de sol a sol
de luna en luna
de mar en mar
de piel en piel.

jueves, 30 de diciembre de 2010

El Toque

Cuando la sombra de tu sonrisa dobló por la esquina dejó tras de sí una estela de corazones ansiosos.  Seguiste caminando como si no pasara nada, pero los que miramos tu espalda comprendimos que tu sombra era la viva imagen del sol, lo iluminaba todo, lo brillaba todo, lo ardía todo.  Yo, el más pequeño de los que se embrujaron en tu abrazo, ardía más fuerte que el sol.

Lo que más me gusta de tu cuerpo es el sexo
Lo que más me gusta de tu sexo es la boca
Lo que más me gusta de tu boca es la lengua
Lo que más me gusta de tu lengua, es la palabra.
Julio Cortázar (argentino)
Te seguí sin conocer mis pasos, caminaba como si el suelo fuera nube, corrí como si el espacio fuera agua, respiré como si el aire fuera canela y miel.  Apenas unos pasos y me perdí en el embrujo de tu cadencia, el movimiento absurdo de algo tan bello que no debería estar sobre la tierra, de algo tan deseable que no hay fruto que se le compare, de algo tan contundente que no hay fuerzas suficientes para soportarlo.
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.  
Mario Benedetti, “A tientas” (uruguayo)
Miraba sin ver, el ocaso de una ceguera creciente, dándome cuenta que el resplandor de mis deseos por ti era más fuerte que mi visión de la realidad.  Ciego de amor el mundo deja de ser lo que es, todo cambia, todo se transforma, todo se altera, lo que es deja de ser y lo que uno sueña desaparece para siempre.  Lo que queda es un sentimiento de limpieza total, todo se ha ido, sólo quedas tú y tu cadencia.  Qué mundo éste, uno lo creía real para darnos cuenta que sin ti nada existe.

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Pablo Neruda, Soneto XVII (chileno)

No puedo seguirte más, debo parar mis pasos, cambiar rumbo, mirar en otra dirección, respirar otros aires, escuchar otras voces, sentir otros sueños, buscar otras cadencias.  Si no lo hago sería partir sin querer irme, morir sin desear cielo, vivir buscando vida.  Aunque sólo te veo de espaldas el enjambre de embrujos que rodea tu cuerpo es suficiente para enloquecer a todos los que te ven y te rodean.  Muchos caemoss en las trampas que se abren ante nuestros pies, se nos derrumban las ilusiones, nos sepultan los deseos imposibles, todo un mundo de imágines y esperanzas erupta hacia el fondo de la tierra.

No me importa si lo  hiciste ayer o siempre
Si al tomar del cáliz de este vértigo de besos
Llenaste tus labios con mi sangre, o quizás de miel,
Rebosante como caldera a punto de explotar.
Lo que quiero es saber la mentira detrás de la verdad
Si en verdad amas lo que hago
Cada vez que abres tus ojos para mirarme
Y me encuentras mirándote esa curva perfecta
 Detrás de tus orejas
Donde el lazo fatal de tus cabellos
Se esconde ante el toque de mis dedos
Como el pincel que esculpe una imagen eterna
Donde el perfume de tu piel derrama un elixir
De pánico sensual cuando beso tus lóbulos.
No me importa si lo hiciste ayer o antes de ayer
Cuando tiemblas así el tiempo no importa
Sólo basta sentirte, callada
O gritando, pero sentirte.
José Bourget, "Toque" (terrenero)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Sólo Silvio

Tomados prestados de mi amigo Mario
www.poemadelunes.blogspot.com
www.quijoteurbano.blogspot.com


Requiem

Disfruté tanto tanto cada parte
y gocé tanto tanto cada todo
que me duele algo menos cuando partes
porque aquí te me quedas de algún modo.

Ojalá nunca sepas cuanto amaba
descubrirte los trillos de la entrega
y el secreto esplendor con que esperaba
tu reclamo de amor que ya no llega.

Anda, corre donde debas ir
anda, que te espera el porvenir.
Vuela,
que los cisnes están vivos
mi canto está conmigo
no tengo soledad.

Si uno fuera a llorar cuando termina
no alcanzaran las lágrimas a tanto
nuestras horas de amor casi divinas
es mejor despedirlas con un canto.

Anda, corre donde debas ir
anda, que te espera el porvenir.
Vuela,
que los cisnes están vivos
mi canto está conmigo
no tengo soledad.


El dulce abismo

Amada,
supón que me voy lejos
tan lejos
que olvidaré mi nombre
amada,
quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por si mismo
allá lejos,
allá trepando el dulce abismo

Amada,
supón que no hay remedio
remedio
es todo lo que intento
amada.
toma este pensamiento
colócalo en el centro
de todo el egoísmo
y ve que no hay
ausencia para el dulce abismo

Amada,
supón que en el olvido
la noche
me deja prisionero
amada,
habrá un lucero nuevo
que no estará vencido
de luz y de optimismo
y habrá un sinfín
latente bajo el dulce abismo

Amada,
la claridad me cerca
yo parto,
tu guardarás el huerto
amada,
regresaré despierto
otra mañana terca
de música y lirismo
regresaré
del sol que alumbra el dulce abismo

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Desnudez


En este espacio inverosímil de tiempo que llamamos vida se nos atraviesan momentos de espera a los cuales nadie puede atajar. Son como relámpagos en noche clara de lucha llena. Son extraños, imposibles, inquietantes y, sobretodo, indiferentes.

El momento de espera puede ser fugaz. O eternamente presente…o ausente.

Cuando nos llega el tiempo nos contemplamos como somos: desnudos. Y una vez descubrimos cuán desnudos estamos hacemos lo mismo que Eva: nos cubrimos. La lucha de una vida entera se convierte en el mero afán de protegernos de nuestra propia desnudez.

Se cubre el niño porque se le ha dicho que se tape. Se cubre la niña porque se le ha dicho que nadie debe verla. Se cubre el adolescente para no verse menos, ni más. Se cubre el hombre por costumbre, se cubre la mujer por ternura. Se cubre el ladrón para no ser visto. Se cubre el político con lo que hace para que no se vea lo que no hace. Se cubre el débil con su bocaza vulgar para que no se le note que es perro que ladra pero no muerde. Se cubre el rudo para que no se le vea que tiene alma también y, más que todo, se cubre el feo para que sólo se le vea lo bonito que tiene.

Nos cubrimos todos.

Y de todo lo que nos cubrimos lo más necesario es cubrirnos de nuestra nostalgia, de ese ángel intruso que se nos aparece para llevarnos cerca a cualquier sitio que nos recuerde de alguien a quien hemos amado mucho. Nos confronta con las palabras, los perfumes, los suspiros, los deseos, los llamados, los sueños y las esperanzas del otro ser con quien compartimos nuestra desnudez. A esa persona a quien le revelamos todo, a quien le dijimos algo que está más cerca de nuestra alma que nuestra propia existencia.

¿Te acuerdas? Le dijiste todo, hasta lo más profundo, tus miedos, tus pesadillas, tus deseos, tus más profundos deseos. Y hoy viene el ángel de la melancolía para recordarte que la próxima vez debes cubrirte tu desnudez un poco mejor. Tantas veces nos visita el ángel que terminamos cubriéndonos todo. No sólo nos cubrimos los ojos evitando mirar a los otros ojos, no sólo cubrimos nuestros oídos pretendiendo no oir ni bueno ni malo, no sólo cubrimos nuestros pechos para no dar de nuestra leche, sino que también nos cubrimos el alma para que después nadie nos diga que nos desnudamos fácilmente ante cualquiera que se aparezca ofreciéndonos amor.

La desnudez.
Mal aprendimos a que la desnudez es solamente sexual y a que debe ser atrayente y apetecible. Se nos olvidó el grito primal de juntar piel con el vacío sideral, unidos con todo y separados por nada. Prefiero la vida sin ángel de la melancolía, para que la desnudez sea permanente, sensata, libre y célebre para no tener que pasar por todas las etapas del maquillaje corporal, perdiendo lo que verdaderamente somos ante los ojos de los demás.

Nacimos desnudos y no importa cuánto nos pongan encima también nos moriremos desnudos. La vida es un largo trayecto del desnudo al desnudo. Viva la desnudez.